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Yey Díaz
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Osmany Becerra
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El último beso (escena)

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* Esta historia está basada en un hecho real.

* Los nombres de los personajes han sido cambiados para mantener su privacidad.

Una de esas noches en las que toda Cuba se paralizaba ante el evento popular más esperado del día, la novela de las 9:00 pm, la sala de mi casa estaba abarrotada con nuestros vecinos, que venían a ver uno de los pocos televisores de la cuadra y, yo esperaba a que mi madre viniera hasta la cama para darme el habitual beso de buenas noches. Un beso, algo quizás simple para los ojos de un extraño y que para mí era un evento sagrado, pues era ese momento del día en el que podría acurrucarme una vez más los brazos amorosos de mi madre.

– Mima…..¡mami!…

La llamo durante un par de minutos pero solo me contestan los diálogos de la televisión, así que continúo haciendo todo lo posible por llamar su atención y comienzo a modular la voz, alargar las palabras y alzar cada vez más el volumen hasta llegar a gritar, todo lo alto que puede hacerlo un niño de siete años.

– ¡Ma-mí-i-Í-i-Í! – Le grito jugando con la entonación.

De repente, se asoma por encima de la cabecera de mi cama. Yo, acostado, miro hacia arriba y la veo. Tiene los labios ligeramente estirados, las cejas arqueadas y los ojos más abiertos de lo normal. Aquella mirada me hace sentir que algo no está bien. Con un tono áspero, que sentí como un reproche, me dice.

– A ver, ¿qué tú quieres?

– Mi besito de buenas noches. – Respondí diciendo lo que para mí era obvio por ser una costumbre.

Ella se abalanzó sobre mí como quién se traga de un tirón una medicina amarga, me da un beso apurado y me dice antes de marcharse:

– Y ya despégate de mi falda, que los hombres no tienen que estar tan pegados a la madre.

Mi madre se marcha y yo me quedo en una nebulosa de pensamientos y sentimientos tales que las palabras no me dan para describirlos.

¿Ya no me vas a dar más un besito? ¿Por qué me tengo que despegar? ¿Hice algo malo? ¿Quiere que me aleje de ella? ¡Pero si yo la quiero! ¿No me quiere como yo a ella?

Estoy profundamente confundido, no logro comprender por qué razón mi madre reacciona como quien se harta de una situación. Su orden me resulta déspota y no consigo explicarme sus motivos. ¿Cómo es posible que ella me negara este momento sagrado? ¿Cómo es que pido un beso y termino con un regaño? ¿Cómo se atrevió a traicionar mi devoción? 

Esa noche hubiera pagado porque alguien me dijera el significado específico de sus palabras, pero solo tenía las voces en mi cabeza y, antes de hundirme en el dolor, opté básicamente por declararle la guerra diciendo para mis adentros:

¿Quieres que me despegue ? Está bien. ¡Yo me voy a despegar! ¡Y tú te vas a arrepentir!

 


Muchas gracias a Norberto por permitirnos compartir su historia, de esta forma todos los que resonamos con ella tenemos la oportunidad de darle un nuevo sentido a las nuestras. Ahora danos tu opinión, estimado lector,

¿En qué crees que consista la venganza del niño?

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